
Malita defiende cariños cursis y odios a blanco y negro
Placer y culpa. ¡Cuántas cosas he hecho en su nombre! Desde probar algún psicotrópico hasta confesar que la desgracia ajena me complacía. Sí, ambos son malsanos motores que me vinieron de regalo tras 11 años de educación católica, apostólica y romana. Felizmente, ambas sensaciones han dejado de ser tan sobrecogedoras y se han vuelto más humanas, más frecuentes y menos dolorosas en su tenebroso esplendor. ¿Qué me queda entonces por admitir? Que mis pocos placeres culposos, en el fondo, solo me originan vergüenza. Por eso, nunca los cambiaré.
Quizá el más fuerte es el gusto por escuchar, secretamente, La Inolvidable (93.7 FM). Cuando recién apareció, hace pocos años, tenía probada experiencia con la balada tristona y el bolero sanguinolento. Mi mamá planchaba la ropa de sus 5 hijos oyendo el Festival del Bolero. Mi hermana mayor se enamoró de su actual esposo castigándose con José José. La otra rompía con el novio y se ponía a llorar con Tito Rodríguez. ¿Cómo escapar del destino musical más huachafo y sentimental? No había forma.
Tiene sentido: cuando cantas, la letra pierde cierta profundidad y son las armonías las que, finalmente, se graban en la corteza cerebral. Para muestra, unas canciones. Con mis antiguos roomates (de cuyas iniciales quiero acordarme) descubrimos que jugar naipes oyendo La Inolvidable hacía que matáramos mejor el tiempo antes de dormir. Era yo la que reconocía y cantaba los boleros mientras que R. se sabía hasta las canciones de Jesucristo Superstar de Camilo Sesto (G. se hacía la chibolita y no recordaba nada). Pero no todo quedó ahí.
En el 2006, conversando con un amigo periodista, le confesé que me encantaría entrevistar a Iván Márquez porque él, en sí mismo, era también una vieja canción exitosa como las nuevas radios avejentadas (y exitosas). A los 4 días, ya estaba en la cabina de radio Felicidad (temible competencia de La Inolvidable) sacándole con cucharita al señor del Tambiéeen Vieeeneeee que la velocidad musical de su programa era de 16 canciones por hora. ¿Qué más? Me encantó su voz engolada diciendo Evaaaaaaa y Yo!, su nostalgia, sus historias y su monumental timidez al hablar.
Gracias a esta crónica, Chauquita -canoso y recorrido chofer de mi diario- ya sabe que en su auto siempre debe ponerme las ‘viejitas’ para discutir sobre la cantidad de veces que repiten las melodías de Rafael, Camilo Sesto y Leo Dan. Para acabar, hace unas semanas hice una pequeña mudanza interna en mi departamento y encontré unos CASSETES que eran la copia exacta de los gigantescos LP de mi casa materna (Advertencia: los menores de 22 quizá necesiten Wikipedia para entender esta frase). Para oírlos tuve que esperar llegar a la oficina y recordar quién tenía una grabadora no-digital. ¿Quién fue el ganador? El más viejo y reacio de todos a la tecnología. “Es tan cursi que espero que lo olvides apenas me vaya a mi sitio. Aquí hay boleros que me hacen acordar a mi vieja”, le dije y se mató de la risa. Obvié las verdaderas (y vergonzosas) razones.
A saber: Historia de un Amor me pone recontra feeling, al borde de la lágrima (una sola, no más). Inolvidable -versión original de Tito Rodríguez con ruido de tocadiscos de fondo- es 50 mil veces mejor que el afectado de Luis Miguel. Los Panchos son unos maestros y tienen una canción llamada Basura en donde el rencor post amor (tan conocido, tan oculto y tan feo) es protagonista. Poquita fe es mejor bailarla en una loseta que en modo salsa (sorry Roberto Blades).
¡Ya, lo dije, sin ninguna vergüenza! Total ¿qué es el acto de escribir sino un acto contra el pudor? Por eso y muchas cosas más, en la próxima sesión de karaoke tal vez cante Te odio y Te quiero (…y ya no solo Pega la Vuelta, de Pimpinela).
No te olvides que vives en el siglo XXI. No hay nada como lo anterior, sin embargo; bueno es el culantro, pero no tanto.
No me hago a la chibola… pero, en verdad, ¿qué es “Eva y yo”?
Dreamy, creo que este será el último post de la nostalgia. Toy un poco cansada de mis viajes astrales al pasado
Niña Lau, qué inocente pregunta… “Eva y Yo” es un programa de radio que conduce Ivan Marquez (el de Tambieeeennn Vieeeneeee para cada segmento de 24 HORAS, el añejazo noticiero del 5). Lo gracioso del programa es que Marquez no presentaba canciones sino que le recitaba poemas a Eva, su musa inspiradora, con esa voz grave que lo caracteriza. A veces con amor, otras con tristeza… todo dependía de la canción que iba a colocar. Y sí, ahora lo dan en radio Felicidad, la emisora más cebollera del dial
Para despecho, Paquita la del Barrio:
http://www.youtube.com/watch?v=G03edz_1DmE
Laura zaferson nos ha hecho sentir como las tiasas (que somos) anticuchas. Duro con ella XD
Si buscan mi usuario en youtube, se ganarán con mis cuchumil videos favoritos: Pedro Infante, Javier Solís, Adamo, Aznavour… ké diablos, me puedo permitir esos gustos, porque me pinto las canas con mi money. Salud!
Yo tengo casi 100 años pero recuerdo perfectamente cuando le dije a mi novia de esa época en Diciembre del 89 que el bolero se volvería a poner de moda, y ella que se sentía una bb porque yo le llevaba 5 años me miró como si me hubiera estrellado en Roswell.
Al año siguiente Luis MIguel grabó su exitoso disco y después aparecieron Juan Luis Guerra y otras gentes que (escribí huachafamente en esos años) postmodernizan el bolero.
Me gustaría ver su cara (de mi ex nova, no de Juan Luis Guerra) ahora que el bolero se puso de moda, dejó de estarlo, volvió, se fue y se volverá a poner. Jah!!
Malita … te gusta el tango?
STOP! (…in the naaaame of loooove…)
A ver Artopal… Ta bien que yo haya demostrado en este blog que tengo ‘mi’ barrunto y ‘mi’ recutecu (cualidades que me durarán incluso cuando cumpla el sueño de la casa con piscina en Casuarinas)… Pero Paquita la del Barrio no es como yo (o su barrio no es como el mío, como tú quieras). Porque eso de cantarle “Rata de Dos Patas” a los infames de mi vida, me parece ya de callejón… Disculparán, pero yo solo le gritaba al ropavejero de la unidad vecinal para que se lleve las revistas apolilladas de mi viejo.
Tiaza Soñadora… doña Lau tiene sobrinos que, en los próximos años, la medirán con la misma vara radial… Y como te dije la vez pasada: JAMÁS IVÁN CRUZ NI NINGÚN BOLERO CEBOLLERO así que tu usuario de yutú parece coincidir con mi gusto. Pasaré por ahí.
Kemal, me gusta mucho tu chaplín ¿Ya quemaste?
… Perdón la confianza pero me pasó de vueltas el concepto del bolero postmoderno… Enriquecedor… Ah, y sí me gusta el tango (alguna vez lo bailé como parte de una investigación) pero confieso que no me sé ninguna canción…
Hay un par de boleros que espero hayas escuchado: Boda Negra y El Bardo. Robert Smith, sí, el patrón de The Cure, podría hacer recreaciones maravillosas con esas letras… Son los boleros más oscuros que he escuchado y, claro, los más hermosos también.