Lunes negro en las bolsas mundiales. Cae Wall Street, Tokio, Beijing y Sao Paulo. En el aeropuerto, a punto de embarcarme a una pequeña comunidad en los andes huanuqueños, leo las portadas de los periódicos: “¡Crisis Mundial!”. Una pequeña gota de sudor resbala de mi frente a pesar de la neblina limeña. Y es que yo, con mis ridículos mil dólares en la Bolsa de Valores de Lima, soy parte de la mayor crisis económica que vive el mundo. Globalización le dicen. Para mí, es sólo una pesadilla.
Hace un año, le vendí mi alma al diablo. Carmela, una lenguaraz asistente de banca de una “entidad financiera” me convenció de invertir mi dinero en los famosos Fondos Mutuos. Los beneficios son irresistibles. Aún en la opción más moderada, ganas más del doble de un depósito a largo plazo por un año. Ahora, que no se diga que no me informe. Los especialistas recomiendan que uno sólo invierta en la Bolsa, los ahorros que no son vitales, los que podría llamarse “excedente”. A mi edad, aún no cuento con muchos excedentes, pero bueno, mil dólares tuve. Y dije por qué no. ¿Por qué voy a permitir que todo el mundo se haga rico, mientras yo gano 5 dólares al año con los ahorros de toda mi vida?!!! Ah no, si al mercado lo mueve una mano invisible, yo quería probar un poco de aquella movida.
Fondos mutuos agresivos. Así se llama la cuestión. En unos cuantos meses, era yo propietaria de 120 dólares. La codicia empezó a hacerme sufrir. Si hubiera depositado 2000, tendría 240, si hubieran sido 4000, 480 dólares. Mentalmente, mi cerebro empezó a acumular ganancias alucinadas. Buena decisión, pensé. Me sentía en las ligas mayores de Wall Street.
Sin embargo, pronto las noticias comenzaron a ser alarmantes. Unas endemoniadas “hipotecas subprime” empezaron a ganar titulares. En buen cristiano: una sarta de estafadores le había prestado plata a gente que no iba a poder devolverla.
Día tras día seguí las últimas noticias financieras de EE.UU. Cuando cayó el Banco Lehman yo no sólo había perdido los 120 dólares que gané, sino que además había perdido veinte cocos más. Los expertos recomendaban prudencia. Si todos retiramos nuestro dinero, las bolsas se desploman. El Tio Sam nos salvará. Ya no me importaba lo que pasaba en Lima, seguía con fervor los debates en el senado americano. Estuve al borde del llanto cuando los republicanos no aprobaron el millonario plan de salvataje. En ese momento perdí 50 dólares más.
Finalmente, EEUU aflojó, pero aún así, la bolsa ay! siguió cayendo. Desesperada en el aeropuerto vuelvo a leer que la Bolsa de Lima ha tenido su peor caída desde hace 8 años. No puedo más. “Alo Carmela, retira mi dinero, ya no quiero saber nada de los fondos mutuos”. Carmela me dice que si tengo paciencia, en dos años, habré recuperado las pérdidas y mis ganancias. ¡Ah, no!, dos años más de este suplicio, que los aguante la gente que puede. “Carmela, pon mi 880 dólares en una cuenta a plazo fijo”
Ahora que Obama ganó y algunas bolsas se recuperaron, los analistas dicen que es momento de invertir. Los precios han caído y en un año las cosas volverán a funcionar como siempre. Pero la verdad es que ya no quiero volver a caer. A fin de año, mi cuenta de plazo fijo me proporcionará cinco valiosos dólares y con ellos compraré un chocolate y seré feliz. Como solía serlo.
> Finalmente, EEUU aflojó, pero aún así, la bolsa ay! siguió cayendo.
Me encanto esa alusion vallejiana…
La unica verdad en esta vida es que el chocolate nos hace felices. El resto es especulacion.
sl2
Creo que las bolsas estan dominadas por los mismos que dominan a los gobiernos y politicos.
Saludos,
http://911allthetruth.wordpress.com/
Que dirias de mi que perdi 60% en bolsa directamente en acciones y pienso recuperarlo cuando caiga mas recomprando mucho mas abajo.
Ricard, diría que admiro tu sangre fría. Me han dicho que hay que aprovechar y comprar a precio barato, pero ¿hasta cuándo durará la crisis? ¿Cuánto tandrás que esperar (y sufrir) para ver las ganancias?
Morocha